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EL SALVADOR - VENDEDORES
Los madrugones de Norman Quijano
El alcalde capitalino, el derechista Norman Quijano, prometió,
durante su campaña, ordenar los puestos de los
vendedores ambulantes en el centro y periferia capitalina.
Cuando hizo esos anuncios, el entonces candidato municipal
arenero se hizo acompañar de dirigentes de las
gremiales de vendedores, para demostrar el apoyo que tenía
de aquellos.
Esos
diálogos no han sido tales, al contrario, la alcaldía
capitalina ha tenido que recurrir a la fuerza, y por lo
tanto a la violencia, para quitar a los vendedores de
algunas calles, como lo realizado en los alrededores del
Parque Infantil, primero, y luego en las cercanías
de los hospitales nacionales Rosales y Maternidad, así
como enfrente de la UTEC.
El
tema de los vendedores informales se ha convertido en
un asunto estructural. Es decir, la implementación
del modelo económico neoliberal, en el caso salvadoreño,
consumista, llevó no sólo a la eliminación
de la agricultura, sino también de la agroindustria
y la industria, con lo que mucha mano de obra activa se
quedó sin posibilidades de obtener un trabajo "medianamente
decente", y recurrieron a las ventas ambulantes o
a entregar la fuerza de trabajo en el sector informal.
A
lo anterior se suma el ganguerismo político y mafioso
con lo que se trató el tema. Así por ejemplo,
activistas del partido realizaban alianzas y organizaban
a los vendedores para utilizarlos como cuidadores de urnas,
y con ello el voto, a cambio de dejarlo en las calles
sin mayor control u orden.
Reconocidos
dirigentes de vendedores, por ejemplo, son "asesores"
legislativos del Partido Demócrata Cristiano.
Hubo
otros políticos amorales, exconcejales de la alcaldía,
que cuales "raterillos", pedían dinero
a las "asociaciones", para permitirles poner
un puesto de venta no solo en las aceras, sino también,
en las calles.
Cuando
Doña Violeta Menjívar, intentó ordenar,
por la vía del diálogo, las fuerzas oscuras
manipularon, es decir, los pícaros y amorales,
se encargaron de echar al traste cualquier negociación,
y cuando tuvo que utilizar la fuerza policial, solo del
CAM, pues la PNC, en aquel momento no le apoyó,
el ahora alcalde que era diputado salió a la defensa
de los violentos y de los vendedores en general.
Hoy
el alcalde capitalino, quien recibe en privado, porque
los medios de derecha no le reclaman nada, como sí,
le reclamaron a Doña Violeta, se ha visto en la
necesidad de cumplir algunas promesas.
Solo
que, contrario al diálogo y al reordenamiento,
ha utilizado la fuerza y las horas nocturnas, acostumbrado
seguramente a los "madrugones" que eran práctica
común cuando era diputado de ARENA.
En
términos generales estamos de acuerdo que la capital
hay que ordenarla, pero también hay que ofrecerle
alternativa a la gente para que se gane la vida de forma
honesta. Ojalá, y que la decisión de la
comuna, de cumplir su promesa, lleve a los vendedores
a negociar, y buscar espacios apropiados para instalar
sus ventas, producto del diálogo y la negociación,
en vez de la fuerza bruta. (COLATINO/Editorial)
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