Noticia - 15 de junio de 2010



EL SALVADOR - VENDEDORES
Los madrugones de Norman Quijano

El alcalde capitalino, el derechista Norman Quijano, prometió, durante su campaña, ordenar los puestos de los vendedores ambulantes en el centro y periferia capitalina. Cuando hizo esos anuncios, el entonces candidato municipal arenero se hizo acompañar de dirigentes de las gremiales de vendedores, para demostrar el apoyo que tenía de aquellos.

Esos diálogos no han sido tales, al contrario, la alcaldía capitalina ha tenido que recurrir a la fuerza, y por lo tanto a la violencia, para quitar a los vendedores de algunas calles, como lo realizado en los alrededores del Parque Infantil, primero, y luego en las cercanías de los hospitales nacionales Rosales y Maternidad, así como enfrente de la UTEC.

El tema de los vendedores informales se ha convertido en un asunto estructural. Es decir, la implementación del modelo económico neoliberal, en el caso salvadoreño, consumista, llevó no sólo a la eliminación de la agricultura, sino también de la agroindustria y la industria, con lo que mucha mano de obra activa se quedó sin posibilidades de obtener un trabajo "medianamente decente", y recurrieron a las ventas ambulantes o a entregar la fuerza de trabajo en el sector informal.

A lo anterior se suma el ganguerismo político y mafioso con lo que se trató el tema. Así por ejemplo, activistas del partido realizaban alianzas y organizaban a los vendedores para utilizarlos como cuidadores de urnas, y con ello el voto, a cambio de dejarlo en las calles sin mayor control u orden.

Reconocidos dirigentes de vendedores, por ejemplo, son "asesores" legislativos del Partido Demócrata Cristiano.

Hubo otros políticos amorales, exconcejales de la alcaldía, que cuales "raterillos", pedían dinero a las "asociaciones", para permitirles poner un puesto de venta no solo en las aceras, sino también, en las calles.

Cuando Doña Violeta Menjívar, intentó ordenar, por la vía del diálogo, las fuerzas oscuras manipularon, es decir, los pícaros y amorales, se encargaron de echar al traste cualquier negociación, y cuando tuvo que utilizar la fuerza policial, solo del CAM, pues la PNC, en aquel momento no le apoyó, el ahora alcalde que era diputado salió a la defensa de los violentos y de los vendedores en general.

Hoy el alcalde capitalino, quien recibe en privado, porque los medios de derecha no le reclaman nada, como sí, le reclamaron a Doña Violeta, se ha visto en la necesidad de cumplir algunas promesas.

Solo que, contrario al diálogo y al reordenamiento, ha utilizado la fuerza y las horas nocturnas, acostumbrado seguramente a los "madrugones" que eran práctica común cuando era diputado de ARENA.

En términos generales estamos de acuerdo que la capital hay que ordenarla, pero también hay que ofrecerle alternativa a la gente para que se gane la vida de forma honesta. Ojalá, y que la decisión de la comuna, de cumplir su promesa, lleve a los vendedores a negociar, y buscar espacios apropiados para instalar sus ventas, producto del diálogo y la negociación, en vez de la fuerza bruta. (COLATINO/Editorial)