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EL
SALVADOR - ACUERDOS DE PAZ
El Bajo Lempa ha logrado sobrellevar sus problemas
La
guerra finalizó hace 20 años. Los Acuerdos
de Paz dieron la oportunidad de acceso a la tierra a un
buen número familias pobres; no obstante, sobrevivir
en una de las zonas más vulnerables del país,
es una lucha constante.
El
Bajo Lempa es una de las zonas en la cual se repartió
la tierra a familia provenientes de diversas partes del
país, desplazados muchos de ellos por el conflicto
armado y otros desmovilizados de la ex guerrilla salvadoreña,
que llegaron a habitar la zona, comenta Marcos Machado
Chicas, habitante de la comunidad San Bartolo.
Cientos
de familias residen en esta zona paracentral del país,
a las riberas del Río Lempa. En el verano este
paraje natural llega a ser uno de los mayores atractivos
y orgullo para sus pobladores. No obstante, durante la
época lluviosa la situación se torna complicada,
deben sortearse la vida entre inundaciones de grandes
dimensiones provocadas por las aguas bravías del
Lempa y alimentadas por las descargas que la CEL ejecuta
en la Presa Hidroeléctrica "15 de Septiembre".
El
municipio de Tecoluca, está al sur del departamento
de San Vicente, alberga cerca de 22 comunidades que forman
parte del Bajo Lempa. En 1992, luego de la firma de la
paz, arrancó esta región en donde además
se ubicaron comunidades en los departamentos de La Paz
y Usulután.
Se
dice que fueron cerca de 822 familias, en su mayoría
de ex combatientes del Frente Farabundo Martí para
la Liberación Nacional (FMLN), que llegaron al
lugar como parte del Programa de Transferencia de Tierras
(PTT), en cumplimiento de la firma de la paz.
En
la zona de Tecoluca advierten sus pobladores la vida no
es fácil. "Uno de los principales problemas
que enfrentamos cada año son las inundaciones",
asegura Marcos, originario de Ciudad Barrios, departamento
de San Miguel, y quién en estos años ha
sobrevivido a severas inundaciones, las que más
recuerda son las provocadas por el paso del Huracán
Mitch, en 1998, y las pérdidas en cosechas que
dejó el año pasado el paso de la depresión
12E. Estás últimas lluvias causaron daños
en cultivos y pérdida de animales de crianza.
La
comunidad San Bartolo está integrada por 94 familias,
de 170 que habitaron en un inicio. "Antiguamente
la comunidad nuestra era la Hacienda San Bartolo, lo mismo
que otras comunidades hoy, pertenecía a una sola
familia, pero con la negociación en la guerra,
permitió que esa propiedad de 355 manzanas se distribuyera
entre 170 familias, ahora ya no viven todos ahí,
unos se fueron por la misma vulnerabilidad
",
explica Marcos.
De
esta finca se distribuyeron cerca de 3 manzanas por familia,
un área social para toda la comunidad. 20 años
después de la firma de la paz, y de llegar a esa
zona considera que el tener propiedades no ha significado
mejora en la vida del agricultor.
"Falta
mucho todavía por cumplirse. Es cierto que tenemos
una parcela, pero no hemos tenido el apoyo suficiente
para hacer producir las tierras. Muchos por eso han tenido
que vender sus tierras
", lamenta en referencia
a la falta de apoyo de gobiernos pasados para garantizar
el desarrollo de la zona.
No
obstante, las comunidades han logrado un alto nivel de
organización comunitaria en estos años,
a tal grado que el trabajo de la municipalidad ha acompañado
el proceso, aseguran sus pobladores.
Nelson
Alemán, habitante de la comunidad Nueva Concepción,
explicó que "desde San Nicolás Lempa
para abajo -hacia la costa- estas comunidades se repoblaron
a partir de 1992, en un inicio fueron 16 comunidades y
han crecido, ahora son 22 comunidades".
Esta
comunidad surge luego del Mitch, cuando se crea como una
zona de refugió para los pobladores de la comunidad
Santa Marta. "La Nueva", como le dicen sus habitantes,
está integrada por 42 familias, es decir, cerca
de 165 personas que viven en una zona de alto riesgo.
"Es un punto rojo", aseguró Alemán,
quien militó en la ex guerrilla y además
quedó lisiado al perder un brazo en el conflicto.
Todos
los residentes de las comunidades en el Bajo Lempa, destacan
su nivel de organización. Saben que estos años
han sido duros, con llegada de la administración
del presidente Mauricio Funes, esperan que las cosas cambien,
sobre todo, que exista mayor atención a que tuvieron
gobiernos pasados.
Este
hombre es originario del departamento de Chalatenango,
tierras que dejó a finales de los 70 para integrarse
a la lucha social y armada. "Yo soy ex combatiente,
lisiado y al salir de la guerra me vine a la comunidad",
añade.
"Los
acuerdos de Paz pusieron fin a la lucha armada, pero no
era sólo firmar los papeles
se han cumplido
poco a poco, si bien no se han cumplido todos, pero en
20 años ha habido avances. Ahora no debemos olvidar
profundizar el trabajo organizativo en las comunidades,
ese es el reto de todos los sectores", aseveró.
(COLATINO/Escobar)
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