Noticia - 12 de enero de 2012



EL SALVADOR - ACUERDOS DE PAZ
El Bajo Lempa ha logrado sobrellevar sus problemas

La guerra finalizó hace 20 años. Los Acuerdos de Paz dieron la oportunidad de acceso a la tierra a un buen número familias pobres; no obstante, sobrevivir en una de las zonas más vulnerables del país, es una lucha constante.

El Bajo Lempa es una de las zonas en la cual se repartió la tierra a familia provenientes de diversas partes del país, desplazados muchos de ellos por el conflicto armado y otros desmovilizados de la ex guerrilla salvadoreña, que llegaron a habitar la zona, comenta Marcos Machado Chicas, habitante de la comunidad San Bartolo.

Cientos de familias residen en esta zona paracentral del país, a las riberas del Río Lempa. En el verano este paraje natural llega a ser uno de los mayores atractivos y orgullo para sus pobladores. No obstante, durante la época lluviosa la situación se torna complicada, deben sortearse la vida entre inundaciones de grandes dimensiones provocadas por las aguas bravías del Lempa y alimentadas por las descargas que la CEL ejecuta en la Presa Hidroeléctrica "15 de Septiembre".

El municipio de Tecoluca, está al sur del departamento de San Vicente, alberga cerca de 22 comunidades que forman parte del Bajo Lempa. En 1992, luego de la firma de la paz, arrancó esta región en donde además se ubicaron comunidades en los departamentos de La Paz y Usulután.

Se dice que fueron cerca de 822 familias, en su mayoría de ex combatientes del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), que llegaron al lugar como parte del Programa de Transferencia de Tierras (PTT), en cumplimiento de la firma de la paz.

En la zona de Tecoluca advierten sus pobladores la vida no es fácil. "Uno de los principales problemas que enfrentamos cada año son las inundaciones", asegura Marcos, originario de Ciudad Barrios, departamento de San Miguel, y quién en estos años ha sobrevivido a severas inundaciones, las que más recuerda son las provocadas por el paso del Huracán Mitch, en 1998, y las pérdidas en cosechas que dejó el año pasado el paso de la depresión 12E. Estás últimas lluvias causaron daños en cultivos y pérdida de animales de crianza.

La comunidad San Bartolo está integrada por 94 familias, de 170 que habitaron en un inicio. "Antiguamente la comunidad nuestra era la Hacienda San Bartolo, lo mismo que otras comunidades hoy, pertenecía a una sola familia, pero con la negociación en la guerra, permitió que esa propiedad de 355 manzanas se distribuyera entre 170 familias, ahora ya no viven todos ahí, unos se fueron por la misma vulnerabilidad…", explica Marcos.

De esta finca se distribuyeron cerca de 3 manzanas por familia, un área social para toda la comunidad. 20 años después de la firma de la paz, y de llegar a esa zona considera que el tener propiedades no ha significado mejora en la vida del agricultor.

"Falta mucho todavía por cumplirse. Es cierto que tenemos una parcela, pero no hemos tenido el apoyo suficiente para hacer producir las tierras. Muchos por eso han tenido que vender sus tierras…", lamenta en referencia a la falta de apoyo de gobiernos pasados para garantizar el desarrollo de la zona.

No obstante, las comunidades han logrado un alto nivel de organización comunitaria en estos años, a tal grado que el trabajo de la municipalidad ha acompañado el proceso, aseguran sus pobladores.

Nelson Alemán, habitante de la comunidad Nueva Concepción, explicó que "desde San Nicolás Lempa para abajo -hacia la costa- estas comunidades se repoblaron a partir de 1992, en un inicio fueron 16 comunidades y han crecido, ahora son 22 comunidades".

Esta comunidad surge luego del Mitch, cuando se crea como una zona de refugió para los pobladores de la comunidad Santa Marta. "La Nueva", como le dicen sus habitantes, está integrada por 42 familias, es decir, cerca de 165 personas que viven en una zona de alto riesgo. "Es un punto rojo", aseguró Alemán, quien militó en la ex guerrilla y además quedó lisiado al perder un brazo en el conflicto.

Todos los residentes de las comunidades en el Bajo Lempa, destacan su nivel de organización. Saben que estos años han sido duros, con llegada de la administración del presidente Mauricio Funes, esperan que las cosas cambien, sobre todo, que exista mayor atención a que tuvieron gobiernos pasados.

Este hombre es originario del departamento de Chalatenango, tierras que dejó a finales de los 70 para integrarse a la lucha social y armada. "Yo soy ex combatiente, lisiado y al salir de la guerra me vine a la comunidad", añade.

"Los acuerdos de Paz pusieron fin a la lucha armada, pero no era sólo firmar los papeles… se han cumplido poco a poco, si bien no se han cumplido todos, pero en 20 años ha habido avances. Ahora no debemos olvidar profundizar el trabajo organizativo en las comunidades, ese es el reto de todos los sectores", aseveró. (COLATINO/Escobar)